miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Quién dijo que sólo los hombres leen novela negra?



Algo había leído anteriormente de Michael Robotham, aunque reconozco que a media lectura "se me colaron otras obras" y las dejé a medias. Las voy a recuperar, en breve, por supuesto.
En Ferry de Medianoche, quizá por la alfombra roja que nos tiende Val McDermid en portada, no me dejé embaucar por otros cantos de sirena y seguí, seguí, seguí... Y me sobrecogí por cómo este australiano ha sido capaz de tejer una tremenda red de personajes deslumbrantes, creíbles, reales, pero a la vez terroríficos por verosímiles.
Las adopciones ilegales es el eje fundamental de la historia, pero bajo mi punto de vista -y a diferencia de muchas obras recientes del llamado género "negro y criminal"- es una novela femenina, en el sentido que poseer la sensibilidad que muchas veces los hombres no tenemos. Y me ha gustado. Sobre todo porque esa sensibilidad emana de un escritor, no de una escritora.
Y me he enamorado de esa detective sij de la policía metropolitana de Londres -a la que por suerte, nunca podré conocer-, en cuya labor policial está tan presente su religión, como la aceptación de los demás hacia su "diferencia". Y porque aunque se trate de una obra de ficción, se puede llegar a comprender de lo que es capaz una mujer por llegar a ser madre.

1 comentario:

Unknown dijo...

...En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo...
...Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida...
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/